¡ Mi hijo no se entiende con su padre !

Sonia estaba muy preocupada cuando contactó conmigo la primera vez.

Se sentía impotente al ver como su hijo y su marido en cada momento discutían.
Me explicó que los tres trabajaban juntos en el negocio familiar que fundaron ella y su marido, con mucho esfuerzo.
El padre deseaba con todas sus fuerzas, que el negocio siguiera adelante, del mismo modo y con el mismo sistema que él diseñó en los inicios.
El hijo, desde que finalizó sus estudios y su master, se ilusiona con poner en práctica todos aquellos proyectos que piensa pueda lanzar la empresa familiar, a un mayor crecimiento y en los primeros puestos del mercado frente a sus competidores.
Y la madre, en medio de los dos, intenta moderar, cada vez que padre e hijo imponen su opinión, respecto a temas que afectan a su trabajo diario, sean pequeñas situaciones o de envergadura.

La madre, tiene la creencia de que ella puede hacer de puente entre los dos y cuando no lo consigue, entra en un cansancio anímico por la rabia, impotencia, agobio e inseguridad que siente.

Mi trabajo con Sonia ha sido;

1. El que pueda sentirse liberada y no responsable, por las distintas actuaciones e iniciativas de los demás, es decir el sentirse responsable exclusivamente de sus actos.

2. El que vea y sienta que no tiene el poder de modificar los hábitos y formas de ser de sus personas queridas.
Su marido y su hijo tienen su propia forma de ver la vida y desde esta posición, cada uno gestiona su día a día, influyendo en sus actos y en el de los demás en lo máximo que pueda, para hacer valer su criterio y opinión frente a cualquier tema.

3. Una vez ella ha sido consciente, de que la posición de los dos, aunque distinta, se basa en tener la razón sobre todas las cosas, hemos trabajado lo que para ella es su objetivo primordial de vida.
– “Mi objetivo en la vida es ser feliz y poder compartir esta felicidad con los míos”.
– “¿ Y cómo ?, le pregunté”
– “Con positividad, aportando buen humor, alegría de vivir, generosidad, comprensión, apertura de mente”.
Sonia ha definido lo que realmente vale para ella en la vida.
Pero me decía;
– “A veces me siento que si no lucho, es como si me desentendiera de los problemas entre los dos.”
– “Sonia, esto que me comentas, no es sinónimo de “Todo me dá igual”, sino que implica el aceptar a los demás como son, viendo lo bueno y lo no tan bueno de ellos, respetando sus decisiones y decir “sí”, si es lo que tu sientes y saber decir “No”, en un momento determinado.”
Sonia trabajó en esta línea, aplicando en su día a día una nueva forma de vivir entre los dos.
Respetando y respetándose.
Me comentaba ella al cabo del tiempo;
– “Respeto a mi familia tanto al padre como al hijo, si me preguntan doy mi versión, siempre pensando en mi felicidad y la de los míos”.
– “Esto es. Eres y te sientes la Protagonista de tu Vida”.

4. Trabajamos las emociones.
Las emociones que despertaban automáticamente en ella, frente a una situación de conflicto, entre padre y el hijo.
Sonia vio la importancia de poder no sólo sentirlas sino también verlas desde su consciente;
– “Veo mi rabia, mi ira, mi impotencia …”
– “De acuerdo Sonia, míralas como si algo externo a ti se tratara. Pon distancia.”
El proceso se inició, como si sus emociones se trataran de una tercera persona.
No fue un proceso inmediato, más bien una labor de vida.
Sonia puso consciencia en ello.
Primero procurando que le causaran el mínimo dolor.
Al poner consciencia, pudo transmutarlas en energía positiva, viendo en cada emoción una nueva oportunidad para esta situación.

Sonia seguía viendo a su marido y a su hijo discutir a diario en el trabajo, pero en ello, no veía una puerta posible para que ella pudiera transformar esta situación, pues entendía que ni podía ni podrá, pero sí iba sintiendo que el amor que existe entre los tres va mucho más allá de las discusiones que diariamente se producían.
Este proceso le ayudó a intermediar entre los dos de otro modo, sin entrar en sus historias, sin intentar convencer a uno o al otro, simplemente con palabras o sin palabras, recordándoles que forman una familia y que se quieren muchísimo.
Su mirada desde el amor, aportaba a los dos hombres respeto y apertura en el diálogo.

A día de hoy su hijo está montando su propia empresa, para la cuál su padre le ayuda desinteresadamente.
Y el padre está pensando en vender su negocio por jubilación y disfrutar con su mujer de su inminente retiro.

Reflexión;
Muchas veces en la vida, nada es lo que parece ….y todo es mucho más fácil.
No podemos crear puertas en los muros, pero sí podemos ver la situación que nos agobia, desde otro punto de vista.

Si te sientes identificado con esta situación o con una similar, te invito que la compartas con todos nosotros.

¡ Estoy a tu lado !!

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