Las leyes Universales para la Vida

Conocer las leyes Universales es tener el secreto para vivir aquí y ahora en Felicidad.
Es un escrito que te propongo lo leas poco a poco y desde el corazón.
Desde hace muchos años esta sabiduría Universal estaba al alcance de muy pocos.
Solo algunos privilegiados tenían acceso a ella pues estaba “muy bien guardada”.
Hoy, está a tu disposición.

¿Cómo me conecto a las leyes Universales?
La confianza, en mi camino de evolución, y la conexión a la , me conducen a que las cosas van a ser.
No hay duda.
Y la una dá acceso a la otra.
Confianza, cuando sé donde estoy y que puedo llegar a donde voy.
Pasará que voy a atraer lo que me permite estar en la Confianza.
Tener la mirada en mi interior. Y preguntarme ¿ Dónde estoy ¿?
Si estoy en el desamor, no me amo ni yo.
Dejar de juzgarme. No flagelarme más.
Entrar en la Consciencia de Amor.
“Desapego” y al lado, la “Confianza”, para que se haga.
Si yo soy coherente, todo el universo está en línea.
Cuando justifico, es porque no estoy en coherencia.
Todas las respuestas están en mí.
El maestro, el que sabe, está dentro de mí.
Desde esta vibración, puedo conectar con las Leyes Universales.

Texto sagrado hindú escrito en sánscrito entre el siglo VIII y el II a. C.
Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.
Tal como es tu deseo es tu voluntad.
Tal como es tu voluntad son tus actos.
Tal como son tus actos es tu destino
Brihadaranyaka Upanishad IV.4.5.

Conociendo y practicando las leyes Universales, entraré en armonía con la naturaleza, para crear con espontaneidad, alegría y amor, mi Camino de Vida.

Leyes Universales;

La primera ley universal es la ley de la potencialidad pura.
Se basa en el hecho de que, en nuestro estado esencial, somos conciencia pura.
La conciencia pura es potencialidad pura; es el campo de todas las posibilidades y de la creatividad infinita.
Desde el silencio y la meditación entro en mí y descubro mi potencial.

La segunda ley universal es la ley del dar.
También podría llamarse la ley del dar y recibir porque el universo opera a través de un intercambio dinámico. Nada es estático.
Toda relación es una relación de dar y recibir. Cuanto más demos más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida.
En realidad, practicar la ley del dar es muy sencillo: si deseamos alegría, demos alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor; si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza.
En realidad, la manera más fácil de obtener lo que deseamos, es ayudar a los demás a conseguir lo que ellos desean.

La tercera ley universal es la ley del karma.
El “karma” es a la vez la acción y la consecuencia de esa acción; es causa y efecto al mismo tiempo, porque toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a nosotros de igual manera.
Cuando hagamos una elección, preguntémonos en primer lugar:
¿Cuáles son las consecuencias de escoger este camino? El corazón nos lo dirá inmediatamente.
Y en segundo lugar: ¿Traerá esta decisión que estoy tomando felicidad para mí y para quienes me rodean? Si la respuesta es afirmativa, sigamos adelante. Si la respuesta es negativa, si se trata de una opción que nos traerá sufrimiento a nosotros o a quienes nos rodean, abstengámonos de escoger ese camino. Es así de sencillo.

La cuarta ley universal es la ley del menor esfuerzo.
Esta ley se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad y despreocupación. Ése es el principio de la menor acción, de la no resistencia. Por consiguiente, es el principio de la armonía y el amor.
Es lo que denominamos; Menos es más.
Si observamos la naturaleza, veremos que ella utiliza un esfuerzo mínimo para funcionar.
La hierba no tiene que hacer ningún esfuerzo para crecer; sencillamente, crece.
Los peces no se esfuerzan para nadar; sencillamente, nadan.
Las flores no hacen ningún esfuerzo para abrirse;sencillamente, se abren.
Las aves no se esfuerzan para volar; sencillamente, vuelan.
La Tierra no se esfuerza para girar sobre su eje; es su naturaleza girar.
Es la naturaleza de un bebé estar siempre en estado de felicidad.
Es la naturaleza del sol brillar.
La inteligencia de la naturaleza funciona sin esfuerzo, sin resistencia, espontáneamente.
Cuando nuestros actos surgen del amor, la energía se multiplica y se acumula y se canaliza para crear cualquier cosa que deseemos.
Es natural.

La quinta ley universal es la ley de la intención y el deseo.
Esta ley se basa en el hecho de que la energía y la información existen en todas partes en la naturaleza.
Es decir, se basa en el hecho de que todo lo que existe está hecho de lo mismo, información y energía.
Tanto plantas, como animales, como seres humanos. Y como todo ello es naturaleza dentro del Universo, todo está conectado.
Nuestro cuerpo no es independiente del cuerpo del Universo. El Universo está en nosotros y nosotros formamos parte del Universo.
El sistema nervioso humano no solamente es capaz de tomar conciencia de la información y de la energía de su propio campo cuántico, sino que, como la conciencia humana es infinitamente flexible a través de ese maravilloso sistema ner­vioso, podemos cambiar conscientemente el con­tenido de información que da origen a nuestro cuerpo físico.
Podemos cambiar conscientemen­te el contenido de energía y de información de nuestro propio cuerpo de mecánica cuántica y, por tanto, influir en el contenido de energía y de información de nuestro cuerpo ampliado, nues­tro entorno, el mundo, y hacer que sucedan cosas en él.

La intención, combinada con el desapego, lleva a una conciencia del momento presente centrada en la vida. Y cuando la acción se realiza teniendo conciencia del momento presente, su eficacia es máxima.
La intención mira hacia el futuro, pero la atención está en el presente.
Mientras la atención esté en el presente, la intención hacia el futuro se cumplirá porque el futuro se crea en el presente. Debemos aceptar el presente tal como es. Aceptemos el presente y proyectemos el futuro. El futuro es algo que siempre podemos crear por medio de la intención desapegada, pero nunca debemos luchar contra el presente.

La sexta ley universal es la ley del desapego.
Esta ley dice que para adquirir cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella. Esto no significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo. No renunciamos a la intención ni al deseo; renunciamos al interés por el resultado.
Tan pronto como renunciamos al interés por el resultado, combinando al mismo tiempo la intención concentrada y el desapego, conseguimos lo que deseamos.

La séptima ley universal es la ley del dharma.
“Dharma” es un vocablo sánscrito que significa “propósito en la vida”.
Esta ley dice que nos hemos manifestado en forma física para cumplir un propósito.
El campo de la potencialidad pura es la divinidad en su esencia, y la divinidad adopta la forma humana para cumplir un propósito.
De acuerdo con esta ley, cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo.
La ley del dharma tiene tres componentes;
El primero dice que cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo, para descubrir por su cuenta que el verdadero yo es espiritual y que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestarse.
El segundo componente de la ley del dharma es la expresión de nuestro talento único.
La ley del dharma dice que todo ser humano tiene un talento único. Cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera.
El tercer componente de la ley del dharma es el servicio a la humanidad.
Servir a los demás seres humanos y preguntarse: “¿Cómo puedo ayudar?
Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente la ley del dharma.
Y cuando unimos esto al conocimiento de nuestra propia espiritualidad, el campo de la potencialidad pura, entramos en plenitud con nuestra vida, en felicidad y amor.

Queda pendiente en un próximo capítulo, hablar de cómo utilizar las Leyes Universales en la vida.
Si has vivido la práctica de alguna de las Leyes Universales, compártelo, para que podamos sentir y apreciar que están al alcance de todos.
Es sencillamente, abrirnos a ellas en consciencia, desde el amor a nosotros mismos y a los demás.

Fuente: LAS 7 LEYES ESPIRITUALES DEL ÉXITO de DEEPAK CHOPRA

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