Practica la Ley Universal de la Intención y el Deseo

Esta ley se basa en el hecho de que la energía y la información existen en todas partes en la naturaleza.
Cuando una mariposa, una flor, una ola, el viento, arco iris, un árbol, un cuerpo humano se descomponen en sus partes esenciales, vemos que éstas son energía e información.
En el orden general de la naturaleza, nosotros, los seres humanos, pertenecemos a una especie privilegiada.
Tenemos un sistema nervioso capaz de tomar consciencia del contenido de energía e información de ese campo particular que da origen a nuestro cuerpo físico.
Experimentamos ese campo subjetivamente en forma de emociones, pensamientos, sentimientos, deseos, recuerdos, instintos, creencias e impulsos.
El sistema nervioso humano no solamente es capaz de tomar consciencia de la información y de la energía, sino que, podemos cambiar conscientemente el contenido de energía y de información de nuestro propio cuerpo de mecánica cuántica y, por tanto, influir en el contenido de energía y de información de nuestro entorno (mundo) y hacer que sucedan cosas en él.

“Y cuando introducimos una intención en el suelo fértil de la potencialidad pura, ponemos a trabajar para nosotros ese infinito poder organizador.”
– Himno de la Creación, Rig Veda

Este cambio consciente se logra a través de las dos cualidades inherentes a la conciencia: la atención y la intención.
La atención da energía, y la intención transforma.
Cualquier cosa a la cual prestemos atención, crecerá con más fuerza en nuestra vida.
Por otro lado, la intención estimula la transformación de la energía y de la información. La intención organiza su propia realización.
El acto de dirigir la intención sobre el objeto de la atención desencadenará una infinidad de sucesos orientados a producir el resultado buscado.

La intención, combinada con el desapego, lleva a una conciencia del momento presente centrada en la vida. Y cuando la acción se realiza teniendo conciencia del momento presente, su eficacia es máxima. La intención mira hacia el futuro, pero la atención está en el presente. Mientras la atención esté en el presente, la intención hacia el futuro se cumplirá porque el futuro se crea en el presente. Debemos aceptar el presente tal como es.
Aceptemos el presente y proyectemos el futuro.

Aprendamos a aprovechar el poder de la intención, y podremos crear cualquier cosa que deseemos.

Estos son los siguientes cinco pasos para poner en práctica la ley de la intención y el deseo;

1) Entrar en el espacio de la conciencia pura. Ubicarte en el espacio silencioso de la meditación (entre los pensamientos y el silencio).
2) Una vez en ese estado, libérate de cualquier pensamiento.
Si tenemos una serie de metas, escribámoslas y concentremos nuestra intención en ellas antes de entrar en el espacio silencioso. Es muy sutil. Entras con estas intenciones y cuando inicias la meditación las dejas ir. No te aferres a cómo llegar a tu objetivo.
3) Sitúate en la conexión con tu potencialidad pura. Tu verdadero yo.
4) Renunciemos a nuestro apego al resultado. Confiar en el camino de vida.
5) Dejemos que el universo se encargue de los detalles. Nuestras intenciones y nuestros deseos, una vez liberados en el espacio silencioso, tienen un infinito poder organizador.
Confiemos en que ese infinito poder organizador de la intención dirigirá todos los detalles.

Pondré a funcionar la ley de la intención y el deseo comprometiéndome a hacer lo siguiente:
1) Haré una lista de todos mis deseos, y la llevaré conmigo. Miraré la lista antes de entrar en mi silencio y mi meditación. La miraré antes de dormir por la noche.
2) No me aferraré a los resultados. Siempre hay un plan cósmico en el que puede haber en él, otros planes para mí. Confiaré.
3) Recordaré practicar la conciencia del momento presente en todos mis actos. No permitiré que los obstáculos consuman o disipen la concentración de mi atención en el momento presente. Aceptaré el presente tal como es y proyectaré el futuro a través de mis intenciones y mis deseos.

“En el principio era el deseo, primera semilla de la mente; los sabios, habiendo meditado en su corazón, descubrieron por su sabiduría la conexión entre lo existente y lo inexistente.”
– Himno de la Creación, Rig Veda

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